Si bien,
todos estamos de acuerdo que la vida es un juego de matices, blancos, negros y
muchos pero muchos grises. El trato que se le dio en los últimos días al caso
de Angeles Rawson marca algunos limites, limites que nos marcan que en ciertas ocasiones
lo que hacemos o lo que dejamos de hacer repercuten en el otro, y nuestras decisiones
deben ser binarias, es si o no, lo hago o no lo hago, soy parte del problema o
parte de la solución.
La
cadena de responsabilidades es amplia, y claramente no todos poseen la misma
responsabilidad, pero claramente sos parte del problema o parte de la solución.
Son
parte del problema si sacaste la foto, sos parte del problema si la ofreces a
diferentes medios, sos parte del problema si la comprar, sos parte del problema
si decidís publicarla, sos parte del problema si comprar el diario que la
publico en su tapa, sos parte del problema si la buscas en Internet para verla,
sos parte del problema si auspicias en ese medio y a posteriori del hecho seguís
auspiciando, sos parte del problema si
te excusas en que eso es libertad de expresión, sos parte del problema si lo reivindicas.
Sos
parte de solución sin consumirlo, sin buscarlo, quejándote, marcando una
diferencia, separándote de esa aberración.
Somos
seres sociales, todos y cada uno de nuestros actos repercuten en el resto de la
sociedad como caja de resonancia. Claramente, según el poder o según la exposición
pública que tenemos, es como trascienden nuestros actos, y con eso la
responsabilidad que debemos tener. Por eso, no es lo mismo el que compra el
diario en la calle o el que decide publicar la foto, pero todos podemos hacer
algo.
En fin,
como en tantas otras cosas, somos parte de la sociedad, y cuando decimos que la
sociedad está enferma, los enfermos también somos nosotros, cada uno. Hagamos
algo en primera persona, si esperamos que algo, de alguna manera pueda cambiar.
Que
queremos ser ¿parte de la solución o parte del problema?